La lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp
( Museo: Mauritshuis, La Haya- 1632 )


Este impresionante lienzo, clasificado dentro del género del retrato colectivo, tan propio de la pintura de los Países Bajos, fue pintado por uno de los grandes artistas del Barroco: Rembrandt (1606 - 1669 ).
Tras la muerte de su padre y hermano mayor, el joven pintor holandés, abandonó su tierra natal en Leyden para radicarse en Ámsterdam.
Poco después de llegar, recibió el primer encargo oficial por el gremio de cirujanos para conmemorar una lección pública de anatomía que había impartido  el anatomista Nicolaes Pieterszoon Tulp, ante el cadáver de un famoso ajusticiado.
En esta primera época de su estancia en la gran urbe cambió su técnica pictórica, abandonando los formatos pequeños, para enfrentarse a cuadros de mayor tamaño como el presente.
Este lienzo le proporcionó un éxito tan resonante que le consagró como el pintor más importante del momento.
La obra presenta una composición clásica en pirámide, con la que Rembrandt consiguió expresar óptimamente la idea de auténtica unidad espiritual ente los siete retratados.
Vemos al doctor Tulp con su sombrero, reflejo de su cargo, con unas pinzas en la mano derecha, mostrando a sus alumnos la disección de un brazo, los tendones y los músculos. Detrás del cadáver se sitúan siete alumnos del doctor que escuchan atentamente la lección, destacando el realismo de las figuras a través de sus expresiones: sorpresa, entusiasmo, atención... Las miradas de cada una de las figuras hablan por sí solas y hacen que el espectador se sienta protagonista también de la escena y se integre en la lección, ampliando así el aula de Tulp a la sala donde se expone el cuadro.
Las figuras apiñadas en torno al cadáver suponen una novedad, ya que en los retratos de grupo anteriores, se pintaba a las personas en fila; al colocarlas así, Rembrandt ofrece una mayor sensación de realismo.
El pintor está interesado en los contrastes lumínicos que provoca una luz potente y clara, que ilumina unas zonas y deja en profunda sombra el resto del espacio, según indicaba la teoría tenebrista que trabajaba por estas fechas. El colorido oscuro también es característico de la técnica tenebrista, pero además hay que destacar la austeridad cromática de los trajes de aquella época, animada por los cuellos y puños blancos.
Para evitar distraer la atención del espectador, el fondo es neutro y no tiene apenas definición.
En todos sus modelos aflorará el característico espíritu holandés de su época, presidido por la sobriedad, la calma y el orden.
Con el paso del tiempo, este lienzo ha constituido, sin ser su objetivo, un impresionante homenaje a los médicos del siglo XVII que, a pesar del oscurantismo y la superstición, lograron mantener el prestigio de una profesión y de una ciencia al servicio del hombre.